¿Te sientes smupid?

 

Uno de los cambios provocados por la revolución tecnológica que me parecen más fascinantes es la introducción en nuestro vocabulario de neologismos que parecen extraídos de libros de ciencia ficción: nomofobia, cibermareo, cibercondria 

Douglas Coupland, ya inventó en su día una palabra que responde a una nueva condición humana: Smupid, es decir smart y stupid al mismo tiempo. Smupidity define el estado mental en el que reconocemos que nunca hemos sido más inteligentes como individuos y, sin embargo nunca nos hemos sentido más estúpidos. Sabemos cómo encontrar todo tipo de información, pero sabemos cada vez menos, porque internet lo hace para nosotros. Un concepto estrictamente relacionado con el llamado “Efecto Google” provocado por el acceso ilimitado a la información.

Sentimos profunda envidia por los “nativos digitales”, esta generación conectada las 24 horas del día que parece poseer pulgares evolucionados, cuyo nacimiento fue retransmitido en directo vía Facetime y cuya vida es contada a diario a través de las redes sociales. Pero… pensándolo bien, ¿no es una suerte haber conocido la vida antes de internet?

¿Quién no se siente smupid hoy en día? Quizás los que nacieron después de 1985 ni siquiera se ponen este interrogante y aquí está el quid de la cuestión planteada en el libro “The End of Absence: Reclaiming What We’ve Lost in a World of Constant Connection” de Michael Harris:
¿Qué pasará cuándo nadie recuerde cómo era la vida sin internet? ¿Qué significará el olvido del sentido y del objetivo primigenio de Internet de parte de las generaciones nacidas en la era digital?

Los que nacimos antes del 1985 compartimos el asombro experimentado ante la pantalla de resultados arrojados por los primeros buscadores y cómo esto cambió nuestra forma de investigar, de buscar información, para complementar las inevitables sesiones en bibliotecas o hemerotecas, que hasta entonces eran nuestra fuente única e indiscutibles de conocimiento.

¿Quién de nosotros no recuerda el entusiasmo que sentimos al comprobar que tu mail era recibido al instante por el destinatario, borrando con un sencillo “enter” el ritual de visita al estanco para comprar sobres y sellos seguido por las búsquedas de un buzón de correos y las esperas eternas de la respuesta a tu misiva? Nos costó, claro, acostumbrarnos a estos cambios tecnológicos, pero nos fuimos adaptando, sin dejar de sentir cierta nostalgia por las viejas costumbres, por los libros en papel, por las cartas enviadas y recibidas que hoy ocupan alguna caja polvorienta en casa de nuestros padres…

Sentimos profunda envidia por los “nativos digitales”, esta generación que parece poseer pulgares evolucionados, capaz de poner en marcha cualquier tipo de dispositivo, una generación conectada las 24 horas del día cuyo nacimiento fue retransmitido en directo vía Facetime y cuya vida es contada a diario a través de las redes sociales.

Pero… pensándolo bien, ¿no es una suerte haber conocido la vida antes de internet? ¿No deberíamos sentirnos afortunados por haber asistido a la transformación de nuestra sociedad por el impacto de las nuevas tecnologías?

En Runroom contamos con exponentes de las dos eras: inmigrantes y nativos digitales (aunque los segundos están rápidamente ganando terreno) así que es un placer lanzar la pregunta y ver qué opinan al respecto unos y otros.

Me molesta que las generaciones previas a la mía me sugieran que ellos no han sido educados con internet y que no entienden muchas cosas… ¡Yo tampoco, a mi nadie me ha enseñado nada de eso! – David

 

Hablo de ello con David Vendrell (Online Marketing & Social Media Manager nacido en 1991) y con Marc Montañés, (Developer nacido en 1979) y lo primero que se me ocurre preguntarles es: 

¿Te sientes smupid?   

DV: Me siento smupid, pero me reconforta. Creo que el ser humano no va a perder nunca la capacidad de memorizar cosas. Además se dice que solo usamos un 10% de nuestra capacidad cerebral. Aunque se ha demostrado que no es así, prefiero usarla para otras cosas y sentirme un poco smupid.

MM: Sí, en el sentido de que tengo cantidades ingentes de conocimiento al alcance de un click pero mi capacidad de procesarla sigue siendo ciertamente limitada y cada vez memorizo menos cosas ya que mi mente asume que ya esta todo “guardado” en internet. También veo que los ámbitos de conocimiento ‘inmediato’ de cada persona se limitan cada vez más. Me parece normal, al ampliar nuestro nivel de conocimiento del mundo que nos rodea nos damos cuenta de que no podemos saber mucho de todo. Pero la verdad es que soy optimista, creo que como especie nos estamos adaptando bien a estos cambios que sin duda suponen una mejora.

¿Hay vida sin internet?

DV: La misma vida que hay sin luz, gas, transporte o comunicaciones.

MM: Sí, seguro que hay vida. Hay aún mucha gente que no tiene acceso a Internet, no lo olvidemos. Dicho esto he de admitir que a mi sinceramente no me interesa demasiado vivir sin Internet. Me gusta lo que me aporta: comunicación, acceso a información, bilocación, rotura de fronteras, … aunque creo que también hay que saber desconectar de vez en cuando. 

 

¿Cuánta parte ocupa internet en tu vida?

DV: Internet forma parte de mi vida. No ocupa, simplemente está ahí y me ofrece un servicio constante. El internet de las cosas imposibilitará hacernos esa pregunta.

MM: Pues casi todo el día. Durante el día desarrollo aplicaciones web y trabajo con internet como herramienta de consulta. Por la tarde suelo usar el Whatsapp para quedar con la familia/amigos, consulto las noticias en el tren, … Es verdad que por la tarde es un estar “intermitente”, pero no dejo de estar un poco al loro del móvil. Los únicos ratos de desconecte 100% son cuando estoy con mis hijas jugando, cuando salgo a la montaña a correr o de 23:00 a 7:00 cuando tengo el móvil apagado.

 

¿Practicas No-tech tourism?

DV: Accidentalmente sí. Y me hace feliz. Te hace sentir humano en su plena esencia. Es sano y permite desconectar de verdad (y nunca mejor dicho).

MM: Si, aunque no de forma premeditada. Me gusta mucho la montaña y suelo ir a sitios donde la conexión es escasa o nula. La verdad es que cuando estoy en la naturaleza no lo echo en falta …

¿Qué sientes cuando te quedas sin conexión?

DV: Lo mismo que siento cuando se va la luz. Con la diferencia de que sigo teniendo velas en casa, pero no sé qué hacer para volver a tener internet.

MM: Nada especial la verdad. Me gusta mucho estar conectado pero no tengo problema en vivir un tiempo sin conexión. Eso si, ya ni recuerdo cuando estuve más de dos semanas sin conexión.

  Mi vida ha mejorado en muchos aspectos: comunicación, acceso a la información, … tengo la familia dispersa por media europa y nos mantenemos en contacto gracias a Internet – Marc.

¿Cada día hay más novedades en tecnología y social media… emocionante, no? ¿En algún momento te sientes superado? Por ejemplo cuando decidimos implementar Slack como canal de comunicación interno en Runroom, no pensaste: “buff, ahora tengo que ponerme a aprender cómo funciona esto”?

DV: Es un aprendizaje constante. Me siento superado cada día, pero cuando entro en contacto con algo nuevo, no me parece complicado entender de qué se trata.

MM: En mi campo laboral, el desarrollo web con PHP, trato de estar siempre informado de las “nuevas tendencias” aunque a veces es complicado dado el ritmo de innovación. En el resto (gadgets, social apps, …) va por temporadas. La verdad es que últimamente no estoy muy a la última aunque al estar rodeado de geeks me suelo enterar bastante rápido de los productos que tienen cierto éxito.

Y ahora un tête-à-tête entre inmigrantes digitales. Le pregunto a Marc: ¿en qué ha mejorado tu vida desde internet? ¿Echas de menos algo de tu vida pre-internet?

Mi vida ha mejorado en muchos aspectos: comunicación, acceso a la información, … Por ejemplo, tengo la familia dispersa por media europa y nos mantenemos en contacto gracias a Internet. No me imagino depender del correo postal o del teléfono una vez a la semana para mantener una relación cordial.

Sobre lo de echar de menos… poca cosa en realidad. ¿La inocencia perdida de la juventud? No, creo que esto no tiene nada que ver con Internet ;-P. Ahora en serio, quizá el ‘silencio’ en determinados momentos. Las llamadas a las BBS seguro que no y los gráficos del MSX tampoco ;-).

¿Te sientes cómodo en esta nueva realidad? ¿Te costó adaptarte?

Me siento cómodo, no lo vivo como algo extraño o impuesto, internet me acompañó desde los 16 años y siempre he estado creciendo a su lado.

Gracias a Internet he recuperado contacto con amigos que daba por perdidos. Como contrapartida a veces las relaciones se vuelven superficiales y puede que alguien falsee su estado.

¿Recuerdas tu primer encuentro con la nueva realidad tecnológica?

Recuerdo varios momentos clave en mi relación con la tecnología:

1.- Mi primer curso de programación con BASIC cuando aún estaba en EGB (Educación General Básica para los de la ESO). Escribías cosas siguiendo un patrón predefinido y el ordenador lo que decías. Magia de la buena!!

2.- El primer ordenador que entró en mi casa: un MSX con cartuchera. Podía programar y jugar en casa !!

3.- Mis primeras conexiones a Internet con Modem de 14400 y Mosaic como navegador.

4.- Y el más importante para mi, el software libre. Me demostró que la cooperación y la organización en red son herramientas que pueden transformar el mundo. Esto me permitió alinear mis dos pasiones: la tecnología y la transformación social.

Y ¿se ha producido un cambio en tus relaciones personales debido a internet?

Sí, gracias a Internet he recuperado contacto con amigos que daba por perdidos y modificado la forma de relacionarme con los más cercanos. Al ser la comunicación más rápida tienes sensación de estar más ‘cerca’. Como contrapartida a veces las relaciones se vuelven superficiales y puede que alguien falsee su estado de ánimo de forma más sencilla con lo que poderle ayudar resulta más complejo.

 

En realidad me siento bastante identificada con la visión de Marc, aunque sí siento algo más de nostalgia que él por el mundo cartáceo. Me pregunto si será tan diferente para un nativo digital.  A ver, David, ¿qué es lo mejor de internet para ti?

La capacidad de sentirme smupid, de simplificar mi vida. 

Y ¿crees que las nuevas tecnologías pueden mejorar nuestras vidas?

Bueno, creo que esto no ha hecho más que empezar. En medicina se dice que avanzaremos exponencialmente. Nuestras casas serán eco-eficientes y no tendremos que preocuparnos de cosas tan sencillas como ir al súper o sacar la basura. Las personas mayores y las personas con discapacidades podrán vivir en sus casas sin problemas y la gente disfrutará de más tiempo libre ya que las jornadas laborales se reducirán debido a la desaparición de “empleo antiguo” (como cajero de súper) que se automatizará o será reemplazado por la tecnología.
Como contrapartida tendremos que renunciar a nuestra intimidad, privacidad, capacidad de decisión… Aunque eso a muchos les parece bien. A mi no.

¿Para qué usas internet?

Para ver la televisión, para encender luces en mi casa, para despertarme, para consultar información, para orientarme, para entretenerme, para conectarme a las redes sociales, para comunicarme, para trabajar, para reservar mis vacaciones, para contratar servicios, comprar…

En definitiva, para vivir, no? Creo que debería reformular la pregunta: ¿Hay algo para que no lo necesites?

Bueno.. no lo necesito para sobrevivir. No lo necesito para respirar o beber agua… para esto es totalmente prescindible.

¿Crees que el modelo educativo que has conocido está adaptado a esta nueva realidad?

Para nada. A pesar de todo, Internet es nueva tecnología para los de mi generación. Cuando yo nací, la televisión, el teléfono, la luz, la radio… todo eso ya estaba ahí, pero internet no. Mi generación no hemos sido educados con internet ni hemos descubierto internet. Lo hemos hecho mediante el autoaprendizaje. De hecho me molesta que las generaciones previas a la mía me sugieran que ellos no han sido educados con internet y que no entienden muchas cosas… Yo les contesto: ¡yo tampoco, a mi nadie me ha enseñado nada de eso!

¿Crees que hay cosas que ya no vale la pena aprender?

¡Totalmente! Nunca me aprendí la tabla periódica de los elementos, ni siquiera sé resolver una raíz cuadrada compleja sin calculadora. ¿Y qué? ¿Para qué me va a servir eso? Nunca en mi vida he tenido la necesidad de recordar alguno de estos dos ejemplos. Y ante la pregunta: Sí bueno, ¿pero qué pasaría si desapareciera la tecnología? mi respuesta es: ¡Nada! Volvería a leer la teoría de los libros y resolvería yo solo la raíz cuadrada si fuera necesario, pero no necesito recordarlo ahora.

A pesar de todo, considero que es necesario que los niños aprendan todas esas cosas inútiles como ejercicio para el cerebro, desarrollar la inteligencia y practicar la capacidad de memorizar.

 

¡Totalmente de acuerdo con David! Quizás el hecho de trabajar en un entorno 100% digital hace que nuestras visiones y experiencias estén bastante más alineadas a pesar de pertenecer a generaciones diferentes.

Y vosotros: ¿con quién os sentís más indentificados? ¿Os sentís parte integrante del mundo online o de vez en cuanto sentís la necesidad de bajar de este tren? ¡Nos encantará leer vuestros comentarios!

 

About Annachiara Sechi

Soy Head of Communications en Runroom. Me apasionan las buenas historias y los happy endings. Me gusta viajar con mi amor y pasear con mis hijos y #fridaperrita. Reúno mi pasión por escribir y por la gastronomía en un blog de recetas.

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Comments

  1. Dave dice:

    Yo también soy un smupid :) – Muy buen artículo Annachiara.

  2. César dice:

    Genial artículo. Bravo!

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